Ozonoterapia clínica. Una inyección de vida

Con el paso de los años la expectativa de vida ha ido prolongándose, por lo que nos encontramos con pacientes añosos, poli-medicados, con enfermedades que requieren diferente medicación que se utilizan de forma crónica, impactando esto sobre órganos como el riñón, el estómago, el hígado, los huesos, el corazón, etc. Siendo estos afectados de forma secundaria y en muchos casos sin solución a la enfermedad de base.

La ozonoterapia es una terapia mínimamente invasiva sin contraindicaciones, que está siendo muy utilizada hoy en día en los países del primer mundo, habiendo sido los pioneros la Escuela Cubana de Ozonoterapia y la Escuela Rusa de Ozonoterapia.

La ozonoterapia no posee efectos colaterales, ni toxicidad siendo bien utilizada y en dosis controladas por el médico especialista. Es compatible con cualquier otro tratamiento y con la medicina convencional. No produciendo hábitos, ni secuelas, ni efectos secundarios, ya que se genera a partir de un elemento natural como es el oxígeno, el cual vuelve a su estado natural luego de ser convertido en ozono (principio activo) y habiendo cumplido su acción terapéutica. Por lo tanto, los tratamientos basados en la Ozonoterapia Clínica pueden aplicarse a pacientes que sean alérgicos a otras sustancias, o pacientes que no puedan ingerir calmantes u otras medicaciones tradicionales por riesgo de sangrados gástricos o que sufran de insuficiencia renal, hepática o cualquier otra afección que impida su empleo.

La función primordial del tratamiento con ozonoterapia está basada en su alto poder de oxigenación y oxidación de una mezcla de Ozono O3 y Oxigeno O2  (O3/O2), que hace que los procesos fisiológicos del organismo sean optimizados mejorando el metabolismo celular y retardando el envejecimiento celular.

Para su utilización en medicina debe ser sintetizado a partir de máquinas Reactoras de Ozono y Concentradoras de Oxígeno Medicinal especialmente diseñadas, son avaladas y controladas por la FDA (Food and Drug Administration) departamento de control de drogas y alimentos de los Estados Unidos. Fue diseñado por Werner Von Siemens (1857) y el Barón Von Liebig fue el primero en estudiar las aplicaciones en los humanos, pero el mayor auge fue durante la segunda guerra mundial para el tratamiento de infecciones en heridas. Lo que luego se vio interferido por la aparición de los monopolios farmacéuticos, por lo que se dejó de usar hasta la década del 50, donde comienzan a realizar investigaciones para la regulación de las aplicaciones terapéuticas.

Como efectos biológicos mas importantes produce:

_ Regulación del stress oxidativo (anti-radicales libres)

_ Efecto germicida contra bacterias, virus, hongos y parásitos.

_ Mejora el metabolismo del oxigeno, mejora la circulación sanguínea, la oxigenación celular, a partir de la absorción y la liberación del oxígeno por parte de los glóbulos rojos (encargados de transportar el oxígeno en la sangre) en todos los tejidos del cuerpo.

_ Modula el sistema inmunológico, revitaliza los sistemas de defensa naturales de las célular retardando el envejecimiento de las mismas.

_ Acelera la utilización del azúcar (glucosa) en pacientes diabéticos.

_ Regenera células y tejidos (cicatrización, ulceras, heridas, escaras)

_ Poderoso efecto antiinflamatorio (regula cascada de la inflamación)

_ Analgésico (bloquea sustancias del dolor) péptidos nociceptivos.

Gracias a estos procesos biológicos se desencadenan respuestas en el organismo que posibilitan la aplicación en diferentes especialidades médicas y de diferentes causas como artritis reumatoide, osteoporosis, hepatitis a, b, c y d, herpes simples, herpes zoster, HIV+, patologías autoinmunes, cardiopatía isquémica, insuficiencia renal crónica, enfermedad cerebrovascular, secuelas de ACV, demencia pre-senil, parálisis cerebral infantil, espasticidad, esclerosis múltiple, fibromialgia, lupus, enfermedades neurodegenerativas, cualquier patología que produzca dolor, cáncer, hernias de disco, lumbalgias, artritis, ulceras en miembros inferiores, procesos sépticos (fístulas, escaras, osteomielitis), infecciones internas como externas, tendinitis, espondilitis, etc.

Además pueden tratarse todas las afecciones relacionadas con procesos degenerativos biológicos de la tercera edad o cualquier enfermedad crónica contribuyendo a la mejor calidad de vida de los pacientes, prevención de la vejez prematura y del stress.

La vía de administración se decide según la enfermedad cursante y según el criterio médico, pudiendo ser endovenosas (con suero), discólisis (dentro del disco herniado en columna), intradérmico (piel), intramuscular (músculo), intratendinoso (tendón), interarticular (articulaciones), intrarterial (arterias de miembros inferiores), rectal o anal, insuflación vaginal, gasificación externa (con bolsa de ozono), autohemoterapia mayor y autohemoterapia menor.

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